LAS REINAS DEL TRÓPICO

La brillante HISTORIA DE LA MÚSICA CUBANA, en la que se detallan más de cuatro siglos de espectacular vida cultural en Cuba desde inicios del siglo XVI, recoge entre sus anécdotas la popular frase usada por los creadores y destacadas figuras europeas sobre la importancia de conquistar América con su arte desde el siglo XVII: «Para triunfar en América hay que pasar por Cuba». (Ver LA MÚSICA EN CUBA)

Según me han contado mis mayores, sus amigos y vecinos en mi natal Centro Habana cuando yo era adolescente, desde los años 1920s Cuba era el país con mayor cantidad de
teatros, cines, cabarets y otros centros recreativos de América, por eso formaba y perfeccionaba a tantos artistas y bailarines.

Los realizadores de todo el mundo (tanto en audiovisuales, como los ballroom, los bailes deportivos) acudían a esta pequeña Isla, para actualizarse y para buscar a los artistas que necesitaban en sus proyectos músico danzarios. No se sabe una cifra exacta de la cantidad de artistas internacionales que fueron exportados desde Cuba hacia otros países, pero se cree que fueron varios centenares. En este álbum resumiré referencias sobre unas 100 figuras, además de los álbumes dedicados a 10 de las muchas estrellas que brillaron en diversas manifestaciones, aclamadas por las más importantes plazas del mundo del espectáculo (EEUU, FRANCIA, ITALIA, MÉXICO, ESPAÑA, INGLATERRA, ALEMANIA, RUSIA, ARGENTINA y BRASIL entre otras).

Mis más sinceros agradecimientos, por sus trabajos meticulosamente brillantes a reconocidos escritores, investigadores, coleccionistas, periodistas, musicólogos, etnólogos, entre los que destacan: Cristóbal Díaz Ayala, María Argelia Vizcaíno, Rosa Marquetti y Roberto García. También me extiendo, por sus importantes aportes, a los reconocidos maestros: Eric Turro, Mislady Camagüey, Miriam Rodríguez Lambert, Iván Hidalgo O’Farrill, Francisco Font, Iván Martínez y Gilberto Conill Godoy.


Aprovecharé este tributo dedicado en un medio digital mexicano, para resumir síntesis sobre este gran fenómeno, con éxito mundial en el séptimo arte azteca, al que reconocidos realizadores llamaron «Las Cinco Reinas del Trópico», como parte de las muchas artistas cubanas que deslumbraron en este y otros países el pasado siglo, tras haber sido descubiertas por reconocidos cineastas en las intensas noches y lujosas noches habaneras:

Artículo de Estephanie Gutiérrez, para la revista digital mexicana de10.com.mx

«Las rumberas cubanas de la Época de Oro del Cine Mexicano»

La cadencia de sus caderas y el erotismo de sus movimientos, hicieron de estas mujeres una revolución en la pantalla grande.

Entre los años 40 y 50 en México el cine de rumberas atrapó a la población que no daba crédito a la creación de un género cinematográfico que contaba con hermosas bailarinas cubanas que con su belleza y gracia encantaban a los galanes de la Época del Cine de Oro. Trabajadoras de los cabarets, se rozaban en la línea que dividía la moral y los fuertes prejuicios de la época con una sociedad que pasaba a una nueva realidad social.

Las rumberas, por lo menos las más famosas, llegaron a México desde Cuba y aterrizaron, primero en el teatro, hasta que cineastas de la talla de Juan Orol, voltearon a ver a estas mujeres para protagonizar o en ocasiones antagonizar los títulos más grandes de la pantalla grande, que con sensualidad y movimientos exóticos recibieron a las bellezas antillanas para aumentar los ingresos que dejaban la industria en ese momento.

Divas del cine y más tarde de la televisión, nadie ha podido igualar sus hermosuras, su perfecta anatomía, la cadencia del movimiento de sus caderas que repartían con una pieza musical, por ello y para recordar el nacimiento de una pieza fundamental de este género, en De10.mx tenemos este recuento de las rumberas más importantes de la época (las llamadas «Cinco Reinas del Trópico» en la época de oro del cine mexicano).

1- María Antonieta Pons ‘el ciclón del Caribe’ (33 filmes entre cine musical y comedia). Nació en 1922 en La Habana, Cuba. Es considerada una de las actrices más versátiles en el cine pues trabajó en varios géneros: drama, comedia, musical y thriller. Ya establecida en México fue reconocida como “La primera rumbera de la cinematografía”. Pons fue descubierta por Juan Orol en 1938, mismo año en que debutó con “Siboney” y gracias a ella se reconoce el cine de rumberas como tal, debido a la forma exótica en que bailaba y encantaba a cualquiera que la miraba.

2- Ninón Sevilla ‘la Venus dorada’ (30 filmes, 30 telenovelas y 3 series de TV). Nació en 1921 en La Habana, Cuba, donde trabajó durante su juventud en los centros nocturnos y cabarets más famosos, adquiriendo su nombre de Ninón Sevilla con el que llegó a México. Es reconocida como la más solida actriz del cine de rumberas en el país, es la primera y original “Aventurera” tras protagonizar la cinta del mismo nombre en 1950. Su gran belleza y anatomía perfecta la hicieron la favorita en el mercado cinematográfico.

3- Amalia Aguilar ‘La Bomba Atómica’ (23 filmes). Nació en 1924, Matanzas, Cuba. Su apodo lo dice todo, pesar de su paso por el cine fue breve, tuvo mucha actividad. Su primera cinta fue «Pervertida» en 1945, y en «Las Viudas del Cha-cha-chá» demostró que nadie bailaba como ella, con tanta facilidad. En «Dicen que soy Mujeriego» apareció al lado de Pedro Infante y de Tin Tan en «Calabacitas Tiernas»; en el filme «En Cada Puerto un Amor» canta y baila con Benny Moré.

4- Rosa Carmina ‘Su Majestad la Rumba’ (43 filmes y 7 telenovelas). Nació en 1929 en La Habana, Cuba, pero poco tiempo después de llegar a México fue nacionalizada por el presidente Miguel Alemán. Carmina vino a nuestro país de la mano de Juan Orol, quien buscaba una diva que sustituyera a su ex esposa María Antonieta Pons. Alcanzó gran popularidad por su porte y belleza, medía 1.77m lo que la hacía destacar del resto de las rumberas.

Carmina inició su carrera con Una mujer de Oriente de 1946. Era tal el impacto que ocasionaban sus números, que la audiencia insistía silbando y aplaudiendo, para que en los cines se repitieran los rollos. En varias universidades y museos de Alemania se han exhibido sus películas y vestuario en exposiciones organizadas por el escritor y crítico de cine Fernando Muñoz Castillo.

Ha sido objeto de numerosos homenajes, tanto en México, como en el extranjero. Caben destacar los que le ofrecieron en la Cineteca y el Centro Georges Pompidou de París, así como en el Festival de los Tres Continentes en Nantes, Francia. El carismático pintor y escultor mexicano José Luis Cuevas ha declarado en numerosas ocasiones tanto en prensa como en televisión que bautizó a la «ZONA ROSA» de la Ciudad de México en su honor.

Fue célebre la gran admiración que despertó en los presidentes Rafael Leónidas Trujillo de República Dominicana, y en Marcos Pérez Jiménez, de Venezuela.

5- Meche Barba nació en 1922 en Nueva York, pero casi recién nacida llegó a la Ciudad de México, donde comenzó su carrera en las carpas con seis años de edad. Trabajaba con su hermana Carmen y apareció en el show Caras Bonitas. Aprendió a bailar y comenzó a alternarse en los escenarios con personajes como Cantinflas y Joaquín Pardavé; trabajó de cerca con Tin Tan y su carnal Marcelo. En cine apareció en Rosalinda, El hijo de nadie y Gran Casino de Luis Buñuel junto a Jorge Negrete. En los 50 filmó Amor de la calle y Si fuera una cualquiera, Amor vendido y Reportaje de Emilio Fernández. En la década de los 80 actuó en telenovelas mexicanas y su último trabajo fue al lado Thalía en Rosalinda en 1999. Falleció en Enero de 2000.

FUENTE
Las sensuales rumberas de la Época de Oro del Cine Mexicano. Tomado del De10.mx